La culpa, es muy fácil echar la culpa a los demás, sin admitir nuestros propios errores. Pero si no admitimos nuestros errores, no podremos cambiar. Es muy fácil decirle al otro, tu tienes la culpa. Pero cuando se trata de enfrentarnos a nosotros mismos, es mas difícil de asimilar, pues entramos en conflicto emocional, ya que la verdad muchas veces duele e incomoda. Pero solo cuando la admitimos y pasamos por este proceso es cuando podemos empezar a cambiar.
Deja tu lista de excusas y de echar la culpa a otros. Solo cuando lo reconozcas y te arrepientas de lo que tu has hecho, de lo que te corresponde solo a ti, podrás empezar un cambio.
Examina tus excusas, para que dejes de echarle la culpa a otros..
Quizá tu lista diga así:
Si, tuviera un marido que me ayudara mas, no me sentiría tan cansada…
Si, no estuviera alguien que me ayude en casa, jugaría mas con mis hijos…
Si, no fuera madre soltera, no me sentiría tan sola…
Si, tuvieramos mas dinero, me sentiría menos estresada…
Si, trabajara fuera de casa, tuviera una vida mas social…
Si, estuviera casada, estaría mas feliz..
Si, no tuviera que trabajar, tendría mas tiempo para mi……… etc, etc, etc…
Y así la lista podría ser interminable, las excusas y la culpa a otros evade mi responsabilidad y me quita el privilegio de vivir una vida en paz conmigo misma, con otros y con mi relación con Dios.
Rompe con estos patrones de vida. Y pídele a Dios que te examine y te ayude a hacer un cambio.
Salmo 139:23 y 24 dice:
23 Dios mío,
mira en el fondo de mi corazón,
y pon a prueba mis pensamientos.
24 Dime si mi conducta no te agrada,
y enséñame a vivir
como quieres que yo viva.









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